Jessica Puntarelli Jerez, coordinadora de Diversidad e Inclusión de WOM y Gestora de Inclusión certificada

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Desde su experiencia en una empresa socia de Pacto de Productividad, Jessica cuenta porqué se certificó, cómo fue el proceso y cuánto le ha servido.

“Fue más motivación que obligación”, señala Jessica Puntarelli Jerez, coordinadora de Diversidad e Inclusión de WOM, sobre la decisión de certificarse como Gestora de Inclusión. “Si bien hay una ley que -a partir de noviembre- te va a exigir contar con este perfil dentro de la empresa, en WOM venimos trabajando hace mucho tiempo en diversidad e inclusión. Personalmente, trabajo en esto desde hace dos años cuando se creó el área específica para estos temas”, explica.

¿De qué forma Pacto de Productividad (PDP) te ha ayudado en este camino de la inclusión?

En WOM tenemos harto apoyo de las fundaciones y las alianzas que nos han servido como guía en nuestros procesos. Principalmente, recibimos ayuda en la búsqueda de candidatos y en el análisis de puesto de trabajo que, en nuestro caso, son a nivel nacional. La parte de los informes de ajustes razonables, seguimiento, acompañamiento, la hacemos internamente y algunas veces también con apoyo externo.

Así, nosotros llegamos a PDP gracias a Fundación Descúbreme, que nos estaba apoyando en el tema y me sirvió mucho.

En PDP me entregaban ciertos procesos claves dentro de todo lo que es la inclusión. Había que tener claro que no solo era contratar o reclutar con un lenguaje inclusivo, existen procesos como el análisis del puesto de trabajo, los ajustes razonables, había informes de por medio, PDP nos ayudó mucho a poder flexibilizarlo dentro de la organización, ya que siempre hay cosas que tenemos que ir aprendiendo y desaprendiendo sobre estos temas, hay muchos paradigmas de por medio. PDP es una herramienta para mí, para poder ir con un discurso clave, dejar claro que esto no es un favor, esto es lo que corresponde y siempre desde una mirada de enfoque de derechos.

En WOM todos nuestros programas y todo lo que hacemos en torno a la diversidad es porque tenemos un enfoque que implica que todos se sientan valorados e incluidos, “parte de”; no lo hacemos por cumplimiento ni por moda. Entonces, también es un desafío para mí, implementar todo lo que he aprendido, dentro de esta organización.

¿Cómo fue el proceso de certificación?

En mi caso, lo hicimos a través de la empresa (aunque también se puede hacer de manera personal) y demoramos como 2 meses.

Lo hice a través ECERLAB, una de las primeras entidades certificadoras. Primero, me hicieron una entrevista por teléfono, para asegurarse de que trabajaba en el área, de mi experiencia y si había realizado cursos. Una vez que pasé la primera etapa, en la siguiente me hicieron una prueba que constaba de 3 procesos: conocimiento (de leyes, algunos decretos, definiciones de términos relacionados con el tema, el modelo social, etc.), casos prácticos y una prueba práctica en que me pusieron un caso con diversos obstáculos y yo tenía que avanzar, buscando soluciones rápidas. Eso, en una hora aproximadamente.

En mayo di esa prueba y el informe que me declaraba competente lo recibí en junio. Se demoran un mes en ese proceso, que pasa también por Chilevalora.

¿Has podido aplicar lo aprendido?

Sí, me ha servido mucho. Existen muchas brechas dentro de este colectivo, por ejemplo, hay pocos perfiles profesionales y es necesario seguir impulsando la inclusión real desde otras aristas, pero hoy, el desafío es instaurar una cultura y procesos claves dentro de las organizaciones.